JUEGO:
¡Cuán lejos está usted en realidad del puro amor al deporte, usted que sabe jugar¡ Sólo nosotros , los que jugamos mal, somos los que amamos el juego por sí mismo. Usted ama la gloria, usted ama el aplauso; usted ama la voz de terremoto que lanza la victoria; usted no ama el croquet. Usted no ama el croquet mientras no ame usted ser vencido jugando al croquet. Somos nosotros los chambones, los que adoramos esa función en términos abstractos. Sólo para nosotros jugar al croquet es una manifestación del arte por el arte.
[…]
Si usted pudiera jugar con una seguridad infalible, sin posibilidad de fallo, no jugaría en absoluto. En cuanto el juego es perfecto, el juego desaparece.[Chesterton, “Enormes minucias”, El juego perfecto]
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Recuerdo una niñita de Battersea que paseaba en un cochecillo de muñeca a su voluminosa hermanita encajada en el cochecillo. Como se le preguntase por qué lo hacía, respondió: “No tengo muñeca y la nena está jugando a ser mi muñeca.” En suma, la Naturaleza estaba imitando al Arte. […] El busilis es que el hombre que escribe sobre la maternidad es un pedagogo; la niña que juega con una muñeca es una madre.[Chesterton, Enormes minucias, El teatro de juguete]
JUVENTUD:
Este pueblo tiene una facultad natural para sentirse en vísperas de algo: de la San Bartolomé o de la Revolución, o de la Commune o del Día del Juicio. Este sentido perpetuo de crisis es lo que hace de Francia eternamente joven. Está perpetuamente derribando y construyendo, como derribó la prisión y levantó la columna en la Plaza de la Bastilla. Francia ha estado siempre a punto de disolverse. Ha encontrado el único método de la inmortalidad. Muere a diario. [G. K. Chesterton, Enormes minucias , En la plaza de la Bastilla]

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